Un bus con la libertad para odiar

Publicada el 25 de Noviembre del 2020

El bus del odio enciende de nuevo sus motores. Y lo hace para recordarnos que aún hay quienes no aceptan la diversidad sexual como parte de la sociedad humana. Quienes apoyan que circule por las calles este dispositivo mecánico enarbolan la bandera de la libertad, una que les permite sentirse con el derecho de opinar sobre la vida que desconocen y rechazan, porque iría en contra de lo que consideran normal o natural.

Algunos opinan que no debiera gastarse tiempo ni energía para referirse a esta acción comunicacional convertida en bus. Pero, desde la Pastoral de la Diversidad Sexual, Padis+, creemos que no podemos ser parte de un silencio así:

Primero. Porque no puede confundirse la opinión con el desprecio o la marginación. Todo ser humano tiene derecho a una sana autoestima. Esta permite el desarrollo y el despliegue de cada persona en la creación, desde la realidad que vive y a la que esta llamada a aportar con sus riquezas y valores. Ante ello, nada ni nadie, ni ideologías ni grupos, pueden violentar la existencia de otros seres humanos, y en este caso, a quienes son parte del mundo LGTB+. 

Podremos tener distintas opiniones. Sobre política, sobre planes, sobre cómo armar una ruta, un objetivo y un largo etcétera. Pero sobre la vida de personas, su condición, su existir, traspasa el límite de imponer opiniones que al final buscan la marginación y la exclusión.

Segundo. No podemos ser parte de un silencio ante un bus que pretende recorrer las calles con un mensaje así, porque no queremos ser cómplices de discursos de odio que son utilizados al mismo tiempo por personas y grupos que actúan desde los extremos. Aquellas palabras discriminatorias se convierten en muchos casos en actos de violencia física, verbal y psicológica. Hoy en Chile y en muchos países somos testigos casi a diario de este tipo de violencia en contra de personas de la diversidad sexual. 

Tercero. Desde Padis+ no podemos guardar silencio ante este bus porque sus ideas tienen vinculación con algunos movimientos y congregaciones de la iglesia Católica y cristianas. Es decir, con cómplices que propagan mensajes de odio, amparándose en frases como “luchar contra la ideología de género”, “los hombres tienen pene y las mujeres vagina” o “con mis hijos no se metan”.

Este bus del odio, este dispositivo ideológico extremo, que no sabe de empatía ni humanidad, tristemente, encandila el accionar de sectores conservadores creyentes. 

Desde la Padis+ exigimos que no se propaguen estas ideas porque atentan contra la sana integridad de las personas de la diversidad sexual; porque fomentan la animadversión y presentan para muchos una fe falsa, un cristianismo sin el espíritu del Evangelio.

Al contrario, apoyamos la educación desde el respeto por las personas cualquiera sea su orientación sexual; una educación sexual para niños y adolescentes que muestre que existen las personas con una orientación distinta a la heterosexual. Y, sobre todo, desde el espacio que ocupa esta Pastoral, pedimos que ningún creyente católico y cristiano se haga cómplice de discursos que nada tienen que ver con la buena nueva de Jesucristo. 

Esperamos que este bus sea enfrentado por la autoridad, por la ciudadanía y los creyentes desde un mensaje que no dé espacio a estos discursos que dividen. Hoy más que nunca necesitamos conocernos para respetarnos y ser más humanos en este tiempo difícil que vivimos.

Padis+ LGTB+

Padis+ Padres