Polonia, una iglesia que pone leña al fuego de la homofobia

Publicada el 08 de Septiembre del 2020

La conciencia, lugar privilegiado del ser humano, solo la conoce su dueño y también Dios quien tiene acceso a ella. Lo que exista alrededor, lo que se interprete, lo que se crea, a menudo, nada tiene que ver con ese espacio íntimo de la mujer y del hombre.

Suele ocurrir que el dolor que habita en la conciencia de muchas personas de la diversidad sexual, está relacionado sobre todo con el rechazo social que viven más que al propio conflicto con su orientación diversa. La discriminación, la persecución y el bullying se convierten así en coautores de una conciencia adolorida y autodestructiva de muchas y muchos LGTB+.

Es importante hacer esta distinción para aclarar y frenar a quienes aún creen que la diversidad sexual es algún tipo de enfermedad que requiere de terapia, o que el sufrimiento de la persona “que la padece” se acabará en la medida en que vuelva al “orden natural de las cosas”.

La propuesta de asistir con ayuda a tantas y tantos homosexuales para reparar su conducta es, en estos días, uno de los ejes del documento “Posición de la Conferencia Episcopal Polaca sobre temas LGBT+”, que surgió de la 386 Asamblea General, reunida entre el 27 y 29 de agosto.

Stanis?aw G?decki


En ese documento, dicha iglesia ha cargado fuertemente en contra de la realidad de la diversidad sexual, repitiendo y profundizando su discurso homofóbico, no solo para estar en sintonía con sectores eclesiales ultra conservadores. Actúa también como un espejo que refleja a quienes gobiernan ese país del este europeo.

En otras palabras, la iglesia jerárquica católica polaca trabaja con dedicación juntando leña para mantener encendida la hoguera de la persecución en contra la diversidad sexual.

Recordemos que el gobierno ultraconservador del presidente Andrzej Duda (Ley y Justicia) declaró que Polonia debiera liberarse de la ideología LGTB+. Incluso, pueblos de ese país se han “declarado libres” de esta plaga que parece invadirlos.

En el tiempo previo a la elección presidencial, la persecución policíaca sobre las marchas de la diversidad provocó una represión severa en contra del colectivo LGTB+.

En este contexto, provoca vergüenza la complicidad de la iglesia polaca que renueva la promoción de centros de reconversión para personas de la diversidad, cuyos métodos han sido científicamente rechazados. La postura de la iglesia polaca maquillada con una falsa empatía por el sufrimiento de quien no se siente a gusto por su orientación sexual, no es más que un insumo para el movimiento homofóbico institucionalizado en ese país.

El poder político que hoy gobierna Polonia, y los sectores reaccionarios a quienes incomodan las minorías, tienen a la iglesia como fiel aliada.

Senado polaco


Así, cuando se ve el accionar político polaco, no se sabe si actúa como brazo ejecutante de la conferencia episcopal, o como promotores de un decálogo de creencias para articular una sociedad que los refleje solo a ellos, quitando los derechos y el respeto der quienes son diferentes.

La Conferencia Episcopal Polaca llama también al gobierno de su país a no aceptar la extensión de los conceptos matrimonio y familia a las personas de la diversidad sexual; no quiere la equiparación de los derechos del matrimonio; la regulación de bienes; la pensión alimenticia, etcétera.

Los argumentos de esa iglesia parecen encubrir su ignorancia frente a la realidad de la sexualidad humana diversa que gracias a los avances científicos, al cambio de la mirada antropológica y psicológica de la misma, la sociedad de hoy comprende desde la integración, su posibilidad de desarrollo y la convivencia en la sociedad.

Existe el deseo de la Conferencia Episcopal de Polonia de no reconocer la importancia que tiene lo que habita en la conciencia en cada ser humano. Es en ese espacio íntimo, propicio para oír la voz de Dios, donde también se va configurando la orientación sexual. Y que en el caso de la diversidad sexual va más allá de admitir solo la configuración biológica binaria y “complementaria” hombre y mujer.

La mirada conservadora, y que se extiende también en muchos rincones de Latinoamérica, es incapaz de ir más allá para no traicionar sus principios, unos que evidentemente no dan respuesta a personas que sienten la vocación de vivir su sexualidad diferente a la heterosexual.

A la distancia acompañamos a las personas de la diversidad sexual que continúan perseverando en su fe, mientras la jerarquía de la iglesia eclesial polaca los persigue, aliados con el poder político de ideología extrema.


Erich Mellado

Padis+ Comunicaciones