Pentecostés unió en oración a distintas comunidades de la diversidad sexual de América Latina

Publicada el 01 de Junio del 2020

El encuentro virtual reunió a más de 40 grupos y comunidades de varios países para orar juntos la Fiesta de Pentecostés. Una oración que pidió la presencia especial del Espíritu Santo en la vida de tantas y tantos de la diversidad sexual. 

La Pandemia que sufre el mundo no impidió que el soplo de la divina Ruah alcanzara la vigila convocada por distintas comunidades, pastorales y organizaciones LGBT+ de América Latina. La conexión virtual permitió un encuentro de rostros y diversidades en torno a una profunda oración que invocó los dones del Espíritu. Así revivieron el versículo tomado de los Hechos de los Apóstoles: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar”.

Esta fiesta de la Iglesia consiguió unir a países como Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, México, Nicaragua, Paraguay y Perú para pedir la presencia de los dones de la Sabiduría, el Entendimiento, el Consejo, la Ciencia, la Piedad, la Fortaleza y el Temor de Dios, en la vida de tantas y tantos que intentan construir sus vidas desde la diversidad sexual, sobre todo, en la de quienes son perseguidos.

La Pastoral de la Diversidad Sexual, Padis+, junto a miembros latinoamericanos de la Red Global de Católicos Arcoíris (GNRC) y otros aliados lograron convocar a más de 100 personas, reflejando la necesidad de mantener contacto en tiempos de distancia física pero no de fe en la Buena Noticia.

Sin duda hoy los dones del Espíritu inspiran el trabajo de inclusión de la diversidad sexual en la Iglesia. En esta vigilia se hizo una reflexión en torno a ellos reflejándolos como una oportunidad de apertura hacia la vida de tantos.

Así el don del entendimiento se invocó para permitir reconocer a quienes son parte del mundo de la diversidad sexual. El don del Consejo para acompañar el proceso de sanación de tantas hermanas y hermanos víctimas de la homolesbotransfobia. También se hizo oración en torno a don de la Fortaleza para llenar de valor que permita aceptar la propia vida y enfrentar los prejuicios.

En esta vigilia participó como acompañante la hermana Flor (Carmelitas Misioneras de Santa Teresa) quien junto con compartir una reflexión en torno a la comunidad, recordó que era la primera vez de un encuentro así en el contexto Latinoamericano y que seguramente el Espíritu Santo fue su iniciador. Sobre este Espíritu la religiosa pidió a la comunidad: “Acójanlo, vívalo, para ser uno”. 

Padis+ Comunicaciones