Ratzinger: su excomunión y el Anticristo.

Publicada el 18 de Mayo del 2020

Las últimas palabras del papa emérito sobre diversidad sexual

Hace pocos días llegó la noticia a través de algunos medios internacionales como El País, DW y El Mundo de la reciente publicación del libro biográfico sobre Joseph Ratzinger “Benedicto XVI. Una Vida” de Peter Seewald. Una publicación que dejaría de relieve la personalidad del teólogo, hoy papa emérito, así como aspectos de su infancia, vida académica y el testimonio de algunos que le conocieron.

Uno de los cargos más destacados de Ratzinger fue el de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe mientras Juan Pablo II encabezaba la Iglesia en el Vaticano.

Las notas de prensa que han aparecido sobre la nueva publicación destacan, posiblemente como gancho para la polémica, la opinión que conocemos de Ratzinger sobre la realidad afectiva de la diversidad sexual, particularmente sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Según los medios citados, Ratzinger expresa que una realidad así sería muestra del “poder espiritual del Anticristo”, y del que “hoy nos excomulgan cuando nos oponemos a él". Otra de sus opiniones indicaría que “hace 100 años todo el mundo habría considerado absurdo hablar de matrimonio homosexual”.

Habrá que leer el libro cuando llegue traducido para enterarnos de estas conocidas miradas del papa emérito, en un mundo en que además estaría amenazado según él por “dictaduras mundiales de ideologías aparentemente humanistas”. Esta frase nos recuerda su opinión acerca de los graves casos de abuso sexual, crisis que habría sido provocada por el colapso moral a partir de la revolución cultural del ’68.

Es muy probable que la nueva publicación destaque la inteligencia intelectual del emérito y su influencia brillante durante el pontificado de Juan Pablo II. No cabe duda que ese reconocimiento será para muchos muy merecido.

Este libro, una especie de homenaje tal vez dentro de otros que está recibiendo el papa y culto teólogo de origen alemán, vuelve sobre las mismas ideas con que se ha referido para describir a la diversidad sexual. Esto deja la sensación que no hizo ningún esfuerzo por abordarla más allá de la mirada conservadora que ha sostenido todo su pensamiento. La publicación biográfica pondría nuevamente en una categoría anticristiana la posibilidad siquiera de algún reconocimiento del amor entre dos mujeres o dos hombres.

Ratzinger no quiso comprender que la realidad de la diversidad sexual ha sido y será una minoría demográfica, por lo tanto no implica peligro alguno para la humanidad. En consecuencia, se trata de un grupo humano que ha habitado ciertos márgenes desde donde recuerda a cada instante que la familia humana es rica en amplitud y variedad, realidad cuya explicación merecía de parte del emérito un esfuerzo intelectual y humanista más profundo.

El papa alemán no vislumbró que la existencia de la diversidad sexual no arriesga al ser humano. La familia humana que él imagina y promueve continuará siendo una mayoría, y el encuentro entre varón y mujer seguirá extendiéndose así como su descendencia. La realidad LGBT+ nunca será un atajo o una manera de contraponerse a aquello, sino, más bien, un complemento.

Ratzinger se “queja” de que hoy sería excomulgado por opinar en contra del matrimonio homosexual. Pero en vez de este reclamo (¿o victimización?), ¿no será tiempo de abrirse a las miradas diversas en torno a esta posibilidad y que están surgiendo al interior de la Iglesia? ¿No es momento de hacerse responsable de conceptos y palabras homofóbicas con que la misma jerarquía arma ciertos discursos que continúan replicándose en sectores de la sociedad para descalificar?

Por otro lado, el papa emérito afirma que hace 100 años habría sido absurdo pensar en el matrimonio homosexual. Es necesario recordar a Benedicto XVI que también lo fue la posibilidad de la mujer de participar en las votaciones para elegir autoridades, ser candidatas o presidentas. ¿Hoy veríamos esto como un absurdo?

Aunque el papa emérito no quiera, esta interpretación de la realidad se está yendo con él. 

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El respeto, la comprensión y la verdadera inclusión de la realidad LGBT+ quedan como una reflexión inconclusa para el teólogo alemán. Por alguna razón no se dio el tiempo de superar la dura y dolorosa etiqueta de “desorden objetivo de la personalidad” con que se refiere a la homosexualidad.

El emérito no ha querido responder por la vida de hombres y mujeres que encontraron el amor verdadero en sus vidas, amor honesto, sencillo, abundante y fructífero como personas de la diversidad sexual. Se queda con la deuda de una reflexión que se encuentre con esta realidad como lo hizo Jesús, quien se unió en diálogo y vida con tantos y tantas durante su misión y que seguimos actualizando en el Evangelio.

No cabe duda que Joseph Ratzinger es un destacado teólogo, pero quedará con la deuda de una reflexión sin empatía y poco profunda de la riqueza que surge en la diversidad sexual. En aquel lugar donde él ve el mal, hoy existen mujeres y hombres LGBT+ que están construyendo desde el amor y su experiencia de fe.

Erich Mellado G. 

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