Antes de terminar el 2025, quisimos hablar con la coordinación saliente de la Padis+. Un equipo de tres personas, de diversas edades y procedencias, integrado por Diego, Sebastián y Alejandra, a quienes les tocó la labor de liderar y coordinar diversas iniciativas que surgieron a lo largo del año y, especialmente, en el marco del aniversario número 15 de nuestra Pastoral de la Diversidad Sexual.
Mirando en retrospectiva hacia el año que se va, Alejandra nos cuenta que su experiencia “fue increíble, de mucho crecimiento, de ir aceptando mis propias limitaciones, pero también de agradecimiento hacia Diego y Sebastián, que fueron un siete en todo el proceso (…) Para mí, entre los principales hitos del año, cuento la comunicación continua con la Iglesia y el Arzobispado; también momentos como la ramada dieciochera y, luego hacia el final del año, la misa aniversario, que fue muy hermosa y llena de significado”.
La coordinadora de Padis+, Alejandra, continúa la reflexión afirmando que “todas las actividades que realizamos tenían como objetivo fortalecer lazos, tanto entre nosotr@s mism@s en la interna como con la comunidad en general. La visibilidad de la Pastoral es importante para ir derribando prejuicios. Tuvimos encuentros variados, desde formación y reflexión hasta espacios para compartir distendidamente. Y, por cierto, nuestras misas después de cada actividad. Siempre son hitos las instancias que nos permiten mostrar el trabajo pastoral y el cuidado del espacio”.
En cuanto a los desafíos que tiene la Padis+ de cara al futuro de mediano plazo en Chile, el coordinador de Padis+, Diego Castillo, nos comenta: “El primero, y quizá el más importante, es cosechar lo sembrado durante estos 15 años. Hay que reconocer la importancia que Padis tiene para much@s en Chile y en el mundo. Lo que nació aquí se ha proyectado a otros lugares, como un testimonio vivo de la presencia de Dios en medio de una comunidad diversa y resistente. Queremos que quienes lleguen después encuentren tierra fértil, donde puedan seguir sembrando con libertad y esperanza. Los tiempos cambian rápido; necesitamos leerlos con atención, entenderlos y escucharlos, siempre desde el Evangelio, sin perder de vista cómo se mueve la sociedad”.
Diego también analiza, desde su vivencia, el actual momento que le toca vivir a la Padis+: “Desde que entré en 2017 he visto cómo Padis+ siente el pulso social: el estallido, la pandemia, los avances en derechos LGBTIQ+, pero también el retroceso que trae el conservadurismo, las noticias falsas, los discursos de odio y las amenazas a nuestras conquistas. En ese contexto, Padis+ se vuelve un espacio de resistencia. Un lugar seguro frente al bombardeo de incertidumbre y desprecio que vivimos día a día (…). En Padis+ siempre ha sido construir a pesar de todo, a pesar del mundo y a pesar de nuestras propias fragilidades. Su importancia para el país y la Iglesia no se debe a que seamos perfectos, sino precisamente a lo contrario: nos equivocamos, aprendemos, corregimos y avanzamos. No tuvimos modelos; solo confiamos en Dios. Nos sabemos amados por Él, que nos liberó para seguir empujando fronteras, especialmente aquellas que nos dijeron que no podíamos cruzar. La promesa de Dios es más grande que cualquier rechazo”.
Sebastián es el tercer integrante de esta coordinación que cierra su año en estos momentos de reflexión. Para él, la Padis+ hoy “es un signo de acogida y misericordia para la Iglesia chilena y latinoamericana. En estos 15 años ha demostrado que ser Pastoral también es cercanía, acompañamiento y cuidado de las personas tal como son. En un contexto de heridas y distancias, Padis+ recuerda que la misión de la Iglesia es anunciar el amor de Dios sin condiciones y caminar con quienes muchas veces se han sentido excluidos”.
En este sentido, Sebastián va más allá de las fronteras nacionales: “El aporte de Padis+ trasciende lo local porque se inscribe en un camino que muchas pastorales de la diversidad sexual en América Latina están recorriendo. Experiencias en diversas latitudes muestran que la Iglesia Católica en nuestra región está buscando nuevas formas de acompañar sin excluir. En ese contexto, Padis+ se ha transformado en una referencia: por su continuidad, por su inserción eclesial y por haber desarrollado un lenguaje pastoral profundamente latinoamericano. Su experiencia dialoga con otras realidades del continente y aporta a una Iglesia que aprende a caminar con todos y todas”.
El 2025 se caracterizó por la intensidad de actividades, reuniones, liturgias, encuentros, marchas, actos y peregrinaciones, todo marcado por el aniversario de los 15 años de nuestra pastoral.
Diego reflexiona en torno a esto, afirmando que “estos 15 años confirman esa promesa divina y esa presencia. No ha sido un camino fácil: ha sido lento, exigente y lleno de aprendizajes. En lo personal, todo lo que hago es pensando en quienes vendrán, para que encuentren un espacio seguro, amplio y robusto. Y sí, Padis+ le hace bien al país y también le hace bien a la Iglesia, y viceversa, porque nos recuerda constantemente que Cristo libera, interpela y cuestiona. La Iglesia necesita comunidades que la empujen a volver al corazón del Evangelio. Por eso, siempre espero que la experiencia aquí sea para liberar y no para oprimir”.
“El diálogo que hemos tenido con el Arzobispado, a través de las actividades realizadas por el Jubileo, ha permitido crear espacios para que nuestro testimonio esté presente, pero también para conocer a otras comunidades pastorales que nos enriquecen como comunidad. Somos parte de un cuerpo, no un gueto en la Iglesia.
Nunca hemos querido ‘destruir la Iglesia’, como tantas veces se nos acusa. Tampoco buscamos acomodar el Evangelio ni fabricar una fe a nuestra medida. Somos una pastoral como cualquier otra, pero nuestras diversidades enriquecen la conversación y la misión. Ese es nuestro aporte: mostrar, con nuestra propia vida, que la Iglesia puede ser más amplia, más honesta y más fiel al Dios y a su proyecto de Reino”.
Y más allá de los 15 años, ese anhelo de largo aliento para la pastoral apunta a que “finalmente, nuestro sueño es que algún día Padis+ ya no sea necesaria. Que cada un@ pueda vivir su fe en su territorio, su parroquia y su comunidad sin que nadie cuestione su orientación sexual, su expresión o su identidad de género. Pero mientras ese día no llegue, seguiremos haciendo de esta pastoral un lugar de encuentro, diálogo, diversidad y profundo amor a Dios”, afirma Diego desde la coordinación 2025 de Padis+.
Se cierra así un año intenso y lleno de aprendizajes para este equipo y para el conjunto de quienes participan y enriquecen la Pastoral de la Diversidad Sexual, Padis+.