En este año en que celebramos los 15 años de nuestra Pastoral de la Diversidad Sexual, quisimos conversar con uno de sus integrantes históricos, alguien que ha caminado con nosotros desde aquel incipiente 2010. Un miembro profundamente vinculado a la educación y con una fe sólida y comprometida.
Se trata de Ismael Guerra, para quien la mirada retrospectiva hace valorar aún más su experiencia en Padis+, afirmando que «ha sido un espacio de comunidad en el cual he podido poner mis dones al servicio de ella, aprendiendo de cada hermano/a cómo Dios obra de diversas maneras en todos y todas».
Ismael también da testimonio del rol que un espacio como Padis+ tiene hoy para la Iglesia católica, tanto a nivel regional como local: «En el jubileo de la diversidad en Roma pude dimensionar lo importante que es Padis+ Chile. En general, cuando sabían de dónde éramos, siempre había palabras de gratitud, considerándonos precursores en distintos aspectos de las pastorales de la diversidad. Sin duda Padis+ es, para el mundo y Latinoamérica, un faro que guía e ilumina (...) debemos estar siempre orgullosos/as de nuestra pastoral, que a lo largo de estos 15 años se ha convertido en un referente para muchos otros y otras. Tal como pensaba la exembajadora de Chile en el Vaticano, la señora Mónica Jiménez, quien en 2014, durante nuestro primer viaje a Roma, nos dijo que Padis+ "es hoy para la Iglesia lo que la Vicaría de la Solidaridad fue en otro tiempo: el refugio seguro y el espacio acogedor donde much@s llegan y siguen haciendo de la fe un estilo de vida"».
Las palabras de la exembajadora que menciona Ismael son una potente comparación que nos impulsa ética y espiritualmente hacia un futuro desafiante y necesario para todos y todas.
Finalmente, le preguntamos a Ismael por el futuro, por los próximos años y los desafíos para nuestra Padis+. Sobre ello comentó que «Padis+ debe seguir siendo un espacio de acogida para tod@s, pero además debe enseñarnos a ser agentes evangelizadores en un mundo en que los mensajes de odio y discriminación parecen ya normalizados. Además, debemos seguir empoderándonos en el espacio eclesial».
Nos quedamos con esas ideas de futuro y esperanza.