Somos experiencia, no ideología

Publicada el 11 de Julio del 2017

Este lunes 10 de julio de 2017 inició su recorrido por nuestro país el llamado “bus de la libertad”, iniciativa del grupo "Hazte Oír" y la ONG Citizen GO. El objetivo del bus es denunciar el denominado "adoctrinamiento sexual LGBT" o "ideología de género", que -a juicio de los organizadores- busca "imponer a los niños la diversidad sexual, vulnerando la libertad de educación y el derecho fundamental de los padres de educar a nuestros hijos". Los mensajes que circularán por las calles del país serán: “¡Dejen a los niños en paz!”, "Con mis hijos no se metan", y "Nicolás tiene derecho a un papá y a una mamá".

Las personas LGBT+ no somos resultado de una idea. Descubrimos nuestra orientación sexual e identidad de género, lo nuestro. Somos vida que desentraña y se atreve a “ser”, tomamos nuestra dimensión afectiva-sexual y la atesoramos tal cual es porque es vital y sana para nosotros y para el entorno.

#NoSomosIdeología #SomosVida

Las personas LGBT+ no buscamos imponer lo propio. Buscamos ser reconocidos por los demás según la dignidad que posee todo ser humano.

#NoSomosEspeciales #SomosIguales

Las personas LGBT+ creemos en la libertad y en el derecho. En la libertad y el derecho de todos, para poder desarrollarnos como personas plenas y felices. Cuando facilitamos el reconocimiento y la valoración de la “orientación sexual” e “identidad de género” estamos construyendo una sociedad que incluye a todos. No estamos “convirtiendo” o “forzando” a nadie, sólo estamos ofreciendo la posibilidad que cualquier niño, niña o adolescente cuente con las herramientas para descubrir su ser.

#NoEstamosViolentando #EstamosConstruyendoLibertad

“¡Dejen a los niños en paz!”. Exacto. Otorguémosles a los niños, las niñas y los adolescentes todo lo necesario para que puedan reconocer y amar su propio ser, y así puedan vivir en paz.

#QueLosNNAvivanEnPaz

"Con mis hijos no se metan". Todos los niños, las niñas y los adolescentes tienen el derecho a la protección, a no ser discriminados, a ser agentes activos en su desarrollo y a que se garantice su bienestar. Esto incluye a “tus hijos”. El interés superior de los niños, las niñas y los adolescentes es responsabilidad de todos. El bienestar de “tus hijos” es superior a cualquier creencia o idea. El bienestar de los niños, las niñas y los adolescentes con los que se relacionarán “tus hijos” es superior a cualquier creencia o idea.

#LosNNAsonResponsabilidadDeTodos

"Nicolás tiene derecho a un papá y a una mamá"

#NicolásTieneDerechoAlAmor


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La Pastoral de la Diversidad Sexual

Somos la Pastoral de la Diversidad Sexual, Padis+. Somos una Comunidad de Vida Católica LGBT+, todo unido, en armonía. Buscamos un encuentro vital con Jesús desde el reconocimiento y la valoración de nuestra orientación sexual e identidad de género. Somos laicos y laicas empoderados y protagonistas en la construcción de una mejor sociedad, de una mejor Iglesia. Porque estamos convencidos que la “diversidad” es una “oportunidad”, sin “peros”.

En la Padis+ creemos que la FE es experiencia de fraternidad, actitud de apertura y testimonio de alegría para el mundo. Y desde estos pilares soñamos y trabajamos por dignificarnos como comunidad LGBT+ y por derribar los prejuicios que nos violentan cotidianamente.

Las personas LGBT+ no surgimos de una idea, somos experiencia de vida que se atreve, con valentía y orgullo. Nosotros somos experiencia de familia donde nos reconocen, nos escuchan, nos interpelan, nos forman, curan nuestras heridas, alimentan nuestras convicciones, donde también a veces sufrimos incomprensión. Nosotros somos experiencia de pareja donde nos estremecemos cuando estamos frente a las personas que amamos y que nos aman, que nos abrazan, ofrecen esperanza, transforman nuestras vidas y nos invitan a ser un solo cuerpo.

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Las personas LGBT+ somos experiencia de amor, que regala paz a nuestras entrañas, ablanda nuestros corazones y amplía nuestras miradas.

La Padis+ no surge y no crece desde una idea, sino desde vidas que se estremecen porque descubren la experiencia de amar y de sentirse plenos.

Y es aquí donde se revela algo fundamental que toda persona puede comprender y dimensionar: el proceso no es sencillo. Descubrir y atesorar la orientación sexual e identidad de género implica a veces experimentar violencia, esperanza, soledad, apoyo, lágrimas, orgullo. En este camino se revela la pasión de ser, el deseo de ser; se revelan los miedos, se revela la vida misma.

Vivir este proceso significa, a veces, enfrentar ciertas enseñanzas, burlas, silencios, descréditos, golpes, incomprensión, juicios taxativos, marginación. En cualquier tiempo y lugar.

En este proceso se puede llegar incluso a sentir cuestionado el propio ser, la propia dignidad. Escuchando, por ejemplo, a quienes se sienten con la libertad de hablar de las personas LGBT+ como “objetos” de análisis, como “ideología”. Esta libertad de algunos no nos hace libres a todos, sólo atrofia las alas de quienes sienten en lo más íntimo de su ser el deseo de volar hacia el arcoíris.

Y nuestra respuesta es luchar

Cuando creen reconocernos como enfermos o antinaturales, no nos ven a nosotros. Solo ven ideas. Cuando se burlan de lo que somos, siguen alimentando sus prejuicios. Y somos nosotros los que terminamos cargando con la ignorancia, a veces lastimados, a veces muertos.

Ponemos la otra mejilla a quienes tienen la mirada circunscrita a las propias creencias; y de esas que no se cuestionan, que no se transforman, que están marchitas y no florecen.

Y aquí se revela lo “propio” y lo de “todos”: nuestra historia no termina en el dolor, nosotros tomamos nuestra historia y la transformamos, nos empoderamos. Porque lo nuestro no nace de una simple “idea”, nace de la “experiencia”, de la carne herida por los prejuicios, de las manos que se unen y se levantan, de los corazones que palpitan pasión, de los rostros que se yerguen, de las sonrisas que irradian orgullo, de los muchos colores que se unen y constituyen la bandera de la dignidad y la justicia.

Los colores se toman nuestros rostros, las miradas dejan de estar perdidas. Un fuego que arde y no consume se enciende en lo más íntimo de nuestro ser. Los corazones se conmueven. Se conmueven porque hemos transformado nuestras miradas y nos vemos con cariño: como personas que sólo buscamos amar y ser amadas.

Y este conmoverse termina siendo tan genuino que nos impulsa a movilizarnos, no sólo por nosotros, sino, que por todos. Abrazamos nuestras historias y las de todos. Vendamos heridas, acogemos la rabia, el desaliento y todo aquello que cargamos. Caminamos hacia un lugar mejor, conversamos, nos interpelamos. Luchamos.

Esto es la Padis+. El lugar donde nos sentimos cuidados y queridos, donde nos encontramos con otros peregrinos. Y nos acercamos, nos reconocemos, nos conmovemos, nos cuidamos y nos atrevemos. Porque nuestra búsqueda es la de todos: ser felices.


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¿Qué podemos hacer?
No ser indiferentes.
Que este fuego que habita entre nosotros no se extinga.

Esta experiencia de amor es demasiado grande,
como para ser negada,
como para ser escondida.

¿Qué nos moviliza?
La pasión por quienes compartimos el camino de la vida.  El corazón conmovido.

 
Porque no somos ideología: somos experiencia.
Experiencia de marginación.
Experiencia de transformación.





Padis+